{"id":1461,"date":"2018-07-10T12:46:35","date_gmt":"2018-07-10T15:46:35","guid":{"rendered":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/?page_id=1461"},"modified":"2018-07-10T12:46:35","modified_gmt":"2018-07-10T15:46:35","slug":"29-de-abril-de-2003-recuerdos-y-memorias","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/29-de-abril-de-2003-recuerdos-y-memorias\/","title":{"rendered":"29 de abril de 2003: RECUERDOS Y MEMORIAS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ante las inundaciones en la Ciudad de Santa Fe<\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">La escuela fue un refugio<\/span><\/p>\n<p><strong>Ver&oacute;nica Maj&oacute;*<\/strong><\/p>\n<p><span>Este texto se refiere a las inundaciones ocurridas en la ciudad de Santa Fe en abril de 2003, y fue escrito d&iacute;as antes de que el fen&oacute;meno se repitiera, en marzo de este a&ntilde;o.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa compasi&oacute;n es una emoci&oacute;n inestable. Necesita traducirse en acciones o se marchita\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Susan Sontag, Ante el dolor de los dem&aacute;s, Alfaguara, 2003.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Relatar los acontecimientos que sucedieron en la ciudad de Santa Fe debido a la cat&aacute;strofe h&iacute;drica que impact&oacute; sobre la ciudad y sobre muchas localidades cercanas a fines del mes de abril del 2003, me obliga -casi cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s- a recuperar de la memoria algunas im&aacute;genes de aquellos terribles d&iacute;as que dif&iacute;cilmente podr&aacute;n olvidarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Resulta dif&iacute;cil poner en palabras lo inexplicable cuando a&uacute;n hoy habitan demasiados fantasmas, aunque las autoridades gubernamentales den mensajes indicando que no hay motivo de alarma, que todo est&aacute; bajo control. Santa Fe ya no volver&aacute; a ser la misma, hay un antes y un despu&eacute;s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span><img decoding=\"async\" title=\"\" src=\"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/dossier51.jpg\" border=\"0\" alt=\"\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>El martes 29 de abril de aquel a&ntilde;o, escuch&eacute; por la radio que el agua hab&iacute;a ganado una avenida cercana a la Escuela Normal, en el centro sur de la ciudad, a pocas cuadras de la plaza principal donde se ubica el casco hist&oacute;rico. Supuse de inmediato que la gente acudir&iacute;a en busca de amparo a la escuela. All&iacute; corr&iacute; y vi c&oacute;mo una horda humana se desplazaba hacia sus grandes puertas para, ante nuestro desconcierto, entrar corriendo y ocupar el patio central cubierto. Los adultos y ancianos abrazados a sus perros y mascotas y, detr&aacute;s de ellos -como a la deriva- los ni&ntilde;os descalzos, algunos con su atado de ropa, mojados, desolados, desorientados y temblando de fr&iacute;o. Describ&iacute;an al agua como sucia, que arrasaba con todo y con un olor muy penetrante, sentimientos que a&uacute;n con el paso de los a&ntilde;os,muchos siguen recordando n&iacute;tidamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>De un momento para otro, la escuela se convirti&oacute; en un refugio y cobr&oacute; para esos vecinos una significaci&oacute;n simb&oacute;lica frente a la brutal irrupci&oacute;n de la realidad. La poblaci&oacute;n recurri&oacute; a la escuela reconoci&eacute;ndola inclusiva y dadora, y continu&oacute; llegando espont&aacute;neamente en busca del abrigo necesario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>De all&iacute; en m&aacute;s, nos convertimos en una \u00abm&aacute;quina de invenci&oacute;n\u00bb. Alojamos a 250 ni&ntilde;os y casi 600 adultos. Los vecinos del barrio nos acercaban leche, mate cocido, pan, ropa y calzado. Todav&iacute;a nos preguntamos c&oacute;mo lo hicimos, pero a la noche les dimos la cena, ten&iacute;an ropa seca para cambiarse y un techo donde dormir; y nosotros los acompa&ntilde;&aacute;bamos con el silencio porque no hab&iacute;a lugar para la palabra. Sentados en sillas, con la mirada perdida pasaron su primera noche, interminable, sin luz el&eacute;ctrica y sin saber en muchos casos, en el desconcierto de la cat&aacute;strofe, ad&oacute;nde habr&iacute;an ido a parar otros integrantes de las familias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>A la ma&ntilde;ana siguiente la ciudad estaba devastada, el Salado la hab&iacute;a tapado en gran parte. La leyenda del R&iacute;o Salado se volvi&oacute; real: \u00abPacha Mama, la madre tierra, se estremeci&oacute; de espanto y con furia volc&oacute; en el cauce del r&iacute;o el lodo destructor\u00bb.1 El agua arras&oacute; sin piedad la historia de cada uno, documentos, fotos, objetos, los juguetes de los ni&ntilde;os, muebles, animales y algunos tambi&eacute;n perdieron seres queridos, que no alcanzaron a abandonar sus viviendas o a ser socorridos. Era tal la orfandad, que el di&aacute;logo fue nuestro principal recurso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>A pesar del desamparo ante el dolor de una Santa Fe en cat&aacute;strofe, conservamos la calma necesaria y, al menos, intentamos en todo momento buscar soluciones a las demandas. Pero a su vez nos pregunt&aacute;bamos qu&eacute; deb&iacute;amos seleccionar y priorizar, situaci&oacute;n muy dif&iacute;cil en esa circunstancia de tanta p&eacute;rdida, dolor y angustia. No se pod&iacute;a dar respuesta a todo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>La Escuela Normal mediante todos sus actores: directivos, docentes, no docentes, ex alumnos, alumnos, cooperadores y vecinos en su conjunto, con pocas indicaciones, sin mayores explicaciones, intervinimos organizadamente, abordamos las demandas en la mayor cantidad de aspectos que nos fue posible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Est&aacute;bamos ante una situaci&oacute;n compleja y muy complicada, pasamos por diversas paradojas, contradicciones e incompatibilidades, que en muchas ocasiones hac&iacute;an dif&iacute;cil encontrar el camino o las respuestas acertadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Todos hab&iacute;amos sido afectados por tan cruda realidad, la cat&aacute;strofe provoc&oacute; en muchos de nosotros una conmoci&oacute;n traum&aacute;tica, pero con el transcurrir de los d&iacute;as pudimos encontrar la forma de ir tramitando nuestra vulnerabilidad. El trabajo colectivo permiti&oacute; pensar alternativas apropiadas al contexto. Entonces se constituy&oacute; -una vez m&aacute;s- en dadora, en esta oportunidad no de saberes sino de esperanzas, de cobijo y alimento. Desde el inicio de la cat&aacute;strofe, la recuperaci&oacute;n se organiz&oacute; sobre la base de la calidad humana y el mejor empe&ntilde;o para que el \u00abCentro de Evacuados\u00bb mantuviera un trabajo sostenido ma&ntilde;ana, tarde y noche durante m&aacute;s de treinta d&iacute;as. \u00abCentro de evacuados\u00bb, as&iacute; nos nombraban las autoridades oficiales, y nosotros nos resist&iacute;amos a que nos borraran la identidad de llamarnos ESCUELA.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>La Escuela Normal, ese espacio p&uacute;blico por el que pasaron tantas generaciones de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y j&oacute;venes y en el que se formaron tantos docentes, ya no era la misma. El cincuenta por ciento de sus tres mil alumnos desde el nivel inicial a los profesorados eran \u00abinundados\u00bb,\u00bbevacuados\u00bb,\u00bbautoevacuados\u00bb,\u00bbdesaparecidos\u00bb,\u00bbdesencontrados\u00bb,\u00bbregistrados\u00bb: con estas representaciones eran nombrados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Pens&aacute;bamos que ten&iacute;amos que proyectar un ma&ntilde;ana diferente; fueron innumerables los testimonios de cada uno de estos sujetos que escuch&aacute;bamos y conten&iacute;amos a diario, pero tambi&eacute;n deb&iacute;amos empezar a pensar c&oacute;mo segu&iacute;amos con todo esto a partir del d&iacute;a siguiente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Con el pasar de los d&iacute;as comenzaron a reconstruirse entre ellos y nosotros los lazos sociales; organizamos actividades recreativas y deportivas, juegos y talleres destinados a los adultos, j&oacute;venes y ni&ntilde;os para atemperar tanto dolor. Algunos pudieron comprender lo que estaba ocurriendo, y comenzaron a pensar en c&oacute;mo volver a organizar sus vidas, qu&eacute; necesidades priorizaban; otros continuaron en su mutismo. Al respecto, dice Silvia Bleichmar: Es la esperanza de remediar los males presentes, la ilusi&oacute;n de una vida plena cuyo borde movible se corre constantemente, lo que posibilita que el camino a recorrer encuentre un modo de justificar su recorrido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>&iquest;Los docentes est&aacute;bamos preparados para esto? No lo s&eacute; pero, una vez m&aacute;s, supimos dar respuestas, sinti&eacute;ndonos parte activa de la ciudadan&iacute;a, tal vez porque nuestra profesi&oacute;n se caracteriza por ponernos a prueba tan frecuentemente con lo imprevisto de cada experiencia subjetiva, de cada situaci&oacute;n. Y nuestro esfuerzo no era en vano, se sumaba al de toda una comunidad para evitar que el agua tambi&eacute;n destruyera el contrato social de los santafesinos, del mismo modo que destruy&oacute; las vidas y los bienes. Pudimos establecer redes solidarias con otras instituciones; aprendimos all&iacute; que \u00abla escuela sola no puede\u00bb. Tambi&eacute;n supimos de las miradas a veces indiferentes, a veces tard&iacute;as o buscando obtener alg&uacute;n r&eacute;dito o beneficio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Y con el paso de los d&iacute;as los que pod&iacute;an comenzaron a volver a sus casas, desped&iacute;amos a cada familia con afecto, conociendo lo que deber&iacute;an afrontar. Pero pronto comprendimos que comenzaba otro momento igualmente dif&iacute;cil. &iquest;Volver&iacute;an a la escuela alumnos y colegas que se hab&iacute;an inundado? Unos &eacute;ramos testigos y otros v&iacute;ctimas. &iquest;C&oacute;mo recibirlos y hacerles sentir que ah&iacute; est&aacute;bamos, para acompa&ntilde;arlos en este comenzar de nuevo? Las p&eacute;rdidas hab&iacute;an sido demasiadas y entre ellas los libros y apuntes atesorados por a&ntilde;os que ya no exist&iacute;an o no se dejaban leer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>La necesidad de ir encontrando significaciones que brindaran el sost&eacute;n necesario frente a la realidad y la necesidad de apostar a la posibilidad que ofrec&iacute;a el profesorado de acercar a nuestros alumnos a la cultura, nos llev&oacute; a organizar algunas estrategias. Algunos de ellos fueron los talleres de lectura \u00abLeer para vivir\u00bb, encuentros con escritores, encuentros con docentes de otras escuelas que nos convocaban para reflexionar en torno a c&oacute;mo la escuela puede aproximarse de una forma pedag&oacute;gica pensando en el aprendizaje de sus alumnos. Los alumnos y las alumnas que pudieron conservar material bibliogr&aacute;fico y apuntes de clases organizaron un banco de pr&eacute;stamos para sus compa&ntilde;eros e intentaban ubicar a aquellos que no asist&iacute;an en los primeros d&iacute;as, para alentarlos a que retomaran las clases.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Los y las docentes flexibilizaron los tiempos, organizamos clases y talleres complementarios atendiendo a las necesidades de estos alumnos que nos estaban mostrando c&oacute;mo, a pesar de todo, es posible volver a empezar. La Escuela Normal a la que pertenecemos no fue la &uacute;nica; todas las escuelas de la ciudad de Santa Fe y las ciudades cercanas que no fueron arrasadas por el agua, se convirtieron en el refugio necesario. No lo buscamos como experiencia, no lo hab&iacute;amos previsto ni hubi&eacute;semos podido planificarlo. Sin embargo, esa situaci&oacute;n inesperada nos puso frente a nuestras apuestas del pasado y del presente, nos hizo renovar nuestras concepciones y nuestras estrategias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>Aprendimos ense&ntilde;ando a buscar los modos de resolver, y nos ense&ntilde;aron que pod&iacute;amos, porque est&aacute;bamos renovando la apuesta entre docentes y alumnos, poniendo en juego la sensibilidad y la capacidad de alojar que la educaci&oacute;n encierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span>*Profesora en Ciencias de la Educaci&oacute;n. Psicopedagoga. Regente de Nivel Superior de la Escuela Normal Superior N&ordm; 32 Gral. Jos&eacute; de San Mart&iacute;n, Santa Fe. La autora agradece los aportes recibidos de Perla Zelmanovich y Silvia Finocchio durante los d&iacute;as de la cat&aacute;trofe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span><span>1 Ceresole, Zu&ntilde;ilda, Leyenda del R&iacute;o Salado, Diario El Litoral, Santa Fe,mayo 2003.<\/span><br \/><span>2 Bleichmar, Silvia, La subjetividad en riesgo, Buenos Aires, Top&iacute;a, 2005.<\/span><\/p>\n<p><span>Fotos: Jos&eacute; Mar&iacute;a Peralta Pino<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span><span><br \/><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span><span>Fuente:&nbsp;<span>REVISTA MONITOR: N&uacute;mero 12<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.me.gov.ar\/monitor\/nro12\/dossier5.htm\" target=\"_blank\">http:\/\/www.me.gov.ar\/monitor\/nro12\/dossier5.htm<\/a><\/span><\/span><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante las inundaciones en la Ciudad de Santa Fe La escuela fue un refugio Ver&oacute;nica Maj&oacute;* Este texto se refiere a las inundaciones ocurridas en la ciudad de Santa Fe en abril de 2003, y fue escrito d&iacute;as antes de que el fen&oacute;meno se repitiera, en marzo de este a&ntilde;o. \u00abLa compasi&oacute;n es una emoci&oacute;n &#8230; <a title=\"29 de abril de 2003: RECUERDOS Y MEMORIAS\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/29-de-abril-de-2003-recuerdos-y-memorias\/\" aria-label=\"More on 29 de abril de 2003: RECUERDOS Y MEMORIAS\">[+]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":577,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":[],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1461"}],"collection":[{"href":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/577"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1461"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1461\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1707,"href":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1461\/revisions\/1707"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ens32-sfe.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}